La orientación al cliente del vino en Pirineos me ha llamado la atención.
He estado unos días en Viella, Vielha o como queramos llamarle, y mi gran sorpresa ha sido ver la gran y excelente oferta de vinos en sus locales.
Hablando con el responsable de un bar, mientras nos tomábamos un vino, nos dijo que el cliente lo demanda. En el Norte se bebe vino y va mucho norteño a esquiar a esa zona, de manera que si le gusta el vino se le ofrece y punto.
Nos llamó también la atención la cantidad de gente joven que pedía su vino al entrar en un bar.
¿Por qué cuento esto? Porque me encanta esa mentalidad, la de los empresarios hosteleros de la zona. Eso es orientación al cliente.
En ocasiones tenemos esa mentalidad de ofrecer lo nuestro, sólo lo nuestro. Cuando viene un turista a una zona vinícola entendemos que quiere probar nuestros vinos, comer nuestra comida, etc. Es lógico pensar eso, pero hay que saber qué es lo que realmente quiere. Puede que le guste el enoturismo y no el vino, puede que le guste el vino y no nuestra gastronomía, puede gustarle todo lo nuestro pero preferir cenar una hamburguesa, … A mí me ha ocurrido: visité hace un tiempo una zona concreta productora de un determinado vino que no me gusta y disfruté como nunca, una experiencia maravillosa en la que no bebí su vino.
Entonces, escuchemos a nuestro cliente y ofrezcámosle lo que quiere, no sólo lo que nosotros queremos que consuma:
- ¿Locos por el gin tonic? Visita a bodega, gastronomía, visita cultural, excursión por un viñedo y cata de gin tonics a ritmo de jazz bajo un árbol
- ¿Amantes de la gastronomía? Tapas maridadas con vino, démosle protagonismo a las preferencias de nuestro cliente
- ¿Le gusta el juego? Sí, juegos con vinos
En las zonas vinícolas queremos vender vino, lógico, pero en mi opinión no sólo vino, hay que saber vender experiencias que satisfagan al cliente para que consuma, que vuelva, nos conozca mejor y nos recomiende.
En Viella no producen vino de Rioja, ni de Penedés, ni vinos franceses, … y ahí estaban todos en correcta formación y la gente los bebía. ¿El turista va a Viella sólo a esquiar?, ¿sólo a ver románico?, ¿sólo a hacer trekking?, … va a eso y a disfrutar de todo, y de cosas que le gustan sean o no autóctonas.
Salgamos de nuestro caparazón, escuchemos al cliente y ofrezcámosle lo que realmente desea: esto es orientación del cliente.
Todo un placer compartir vino, conversación y buenos momentos con vosotros. He visitado más locales con muchos vinos en Viella, pero ¡vosotros os lleváis la palma!
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